lunes, 21 de octubre de 2013

Taxonomia del olor.

        A diferencia de lo que perciben otros sentidos como la vista, el gusto o el oído, todavía no se ha hecho un sistema de clasificación de los olores que pueda considerarse definitivo. De momento sólo hay pruebas y propuestas que aún están alejadas de la aceptación general, como sí pasa, por ejemplo, con el gusto y sus cinco sabores. De hecho, cualquier perfumista maneja centenares de descripciones y miles de componentes, lo que seguramente resulte demasiado complejo en términos generales. Por eso puede resultar interesante el trabajo desarrollado por dos investigadores recientemente por Jason Castro, del Bates College, y Chakra Chennubhotla, de la Universidad de Pittsburgh. Estos dos científicos decidieron establecer una taxonomía de los olores y, para ello, recurrieron a las matemáticas. Tomaron como base de datos estándar una obra titulada Atlas of odor character profiles, elaborada por Andrew Dravniek en 1985, que contenía una larga lista de descriptores de efluvios; dulce, floral, duro… Eran términos que la gente había expresado al olfatear un total de ciento cuarenta y cuatro olores distintos. Usando la estadística, determinaron qué combinaciones de descriptores eran las claves, aquellas más usadas sin caer en la redundancia. Una técnica similar a la que se aplica al comprimir un archivo de audio o imagen, el cual se puede reducir sin perder la información práctica que contiene.

         El resultado de ese análisis fueron diez olores básicos, número considerado ideal aunque admiten que podría haber múltiples subdivisiones. En fin, que esos diez olores son: fragante, leñoso/resinoso, frutal (no cítrico), químico, mentolado/refrescante, dulce, quemado/ahumado, cítrico, acre y podrido. El equipo está ahora enfrascado en ir un paso más allá: crear un banco de estructuras químicas que permitan predecir cómo olerá cada producto químico, algo que nadie ha sido capaz de conseguir con exactitud todavía.

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