lunes, 21 de octubre de 2013

La guerra contra los Meteoritos.

          Nuestro planeta está siendo constantemente acribillado por objetos que llegan del espacio. Los más pequeños apenas dejan una efímera estela que desde la superficie vemos como estrellas fugaces. Los más grandes, los asteroides, son capaces de devastar grandes extensiones de tierra, provocar maremotos o incluso extinciones masivas. Por suerte, aplicando una lógica estadística, los objetos más grandes se cruzan en la trayectoria de la Tierra mucho menos asiduamente que las pequeñas rocas. Se calcula que los asteroides con un diámetro de un kilómetro golpean la Tierra cada un millón de años, año arriba o abajo, mientras que las colisiones con objetos de 5 kilómetros tienen lugar cada 10 millones de años. En febrero de 2012 un asteroide de unos 20 metros de diámetro pasó inusualmente cerca de nuestro planeta, apenas 27.000 kilómetros, una distancia menor incluso de la órbita de los satélites geoestacionarios. Teniendo en cuenta que un objeto de ese tamaño sería capaz de desencadenar una explosión 1.000 veces mayor a la de la bomba de Hiroshima, los científicos se plantean qué hacer.

         Entre los métodos estudiados para evitar o mitigar el impacto de un asteroide están utilizar cabezas nucleares, velas solares o crear una especie de capa protectora llamada NEOShield. Ahora, un grupo de científicos de la Universidad de Glasgow proyectan colisionar con rayos láser el asteroide que vaporizarían la superficie de la roca y crearían minichorros que propulsarían el asteroide lejos de la órbita terrestre. El equipo instaló sensores de fuerza en las rocas para medir el impulso y comprobar si los rayos eran capaces de mantener su pujanza en un entorno lleno de cascotes de asteroide. Las pruebas preliminares llevadas a cabo en la Univeridad de Strachclyde demuestran que el método puede ser más efectivo que el inicialmente pensado.

Taxonomia del olor.

        A diferencia de lo que perciben otros sentidos como la vista, el gusto o el oído, todavía no se ha hecho un sistema de clasificación de los olores que pueda considerarse definitivo. De momento sólo hay pruebas y propuestas que aún están alejadas de la aceptación general, como sí pasa, por ejemplo, con el gusto y sus cinco sabores. De hecho, cualquier perfumista maneja centenares de descripciones y miles de componentes, lo que seguramente resulte demasiado complejo en términos generales. Por eso puede resultar interesante el trabajo desarrollado por dos investigadores recientemente por Jason Castro, del Bates College, y Chakra Chennubhotla, de la Universidad de Pittsburgh. Estos dos científicos decidieron establecer una taxonomía de los olores y, para ello, recurrieron a las matemáticas. Tomaron como base de datos estándar una obra titulada Atlas of odor character profiles, elaborada por Andrew Dravniek en 1985, que contenía una larga lista de descriptores de efluvios; dulce, floral, duro… Eran términos que la gente había expresado al olfatear un total de ciento cuarenta y cuatro olores distintos. Usando la estadística, determinaron qué combinaciones de descriptores eran las claves, aquellas más usadas sin caer en la redundancia. Una técnica similar a la que se aplica al comprimir un archivo de audio o imagen, el cual se puede reducir sin perder la información práctica que contiene.

         El resultado de ese análisis fueron diez olores básicos, número considerado ideal aunque admiten que podría haber múltiples subdivisiones. En fin, que esos diez olores son: fragante, leñoso/resinoso, frutal (no cítrico), químico, mentolado/refrescante, dulce, quemado/ahumado, cítrico, acre y podrido. El equipo está ahora enfrascado en ir un paso más allá: crear un banco de estructuras químicas que permitan predecir cómo olerá cada producto químico, algo que nadie ha sido capaz de conseguir con exactitud todavía.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Soylent, la comida que nos espera en el futuro ??


           Rhineheart ha podido llevar a cabo su proyecto que llegará a los consumidores en agosto gracias al crowfunding con el que ha juntado casi 300.000 dólares de donantes que sin duda creían en Soylent. Los early adopters del producto afirman haber perdido peso y ganado energía, haber mejorado su salud (piel, fatiga sueño…) y su humor, etc. El preparado para la alimentación por persona de una semana costará 65 dólares, más barato que comer fuera durante toda la semana, pero nada que ver con los 146 dólares de media que gastaría una familia de cuatro personas comiendo de manera tradicional y saludable, según el Departamento de Agricultura de América. Pero, ¿es Soylent realmente saludable? Aunque en teoría pueda parecer que sí, el hecho de sustituir la comida auténtica por unos polvos extraños da bastante mala espina y habría que ver qué consecuencias traería a largo plazo. Además del terrible impacto medioambiental que supondría su producción y procesado, en comparación a al natural y sostenible crecimiento de los tomates en el campo.


lunes, 14 de octubre de 2013

¿ HAR1 es el gen de Dios ?

          Y a lo mejor los neandertales estaban capacitados para enunciar, pero la pregunta es, ¿tendrían además el potencial cognoscitivo para elaborar un lenguaje complejo? El cerebro humano es tres veces más grande que el cerebro chimpancé y es obvio lo que somos capaces de hacer, pero no es en el tamaño donde nace la habilidad, más bien habría que estudiar ciertas áreas neuronales para comprender mejor lo que cualquier tipo de animal es capaz de hacer o no. Por ello, descubrir que el HAR1 está vinculado al desarrollo de un grupo de neuronas especiales ha sido uno de los bloques más importantes en la investigación sobre las unidades genéticas que nos distinguen de los demás animales. Pierre Vanderhaeghen, de la Universidad Libre de Bruselas, fue el primero en reconocer una relación entre este gen y el cerebro. El investigador utilizó químicos fluorescentes para etiquetar el gen y así distinguir su actividad dentro de los cerebros de fetos de varias edades. El científico descubrió que el gen está presente en un grupo de neuronas con un trabajo bastante particular. Si te fijas en algún cerebro notarás que la corteza, la parte externa y arrugada del órgano, está compuesta de surcos y giros. Pues bien, estas arrugas son el producto del trabajo de esas células nerviosas. Cuando algo daña estas neuronas, los bebés nacen con una condición conocida como Lisencefalia, o cerebro liso, con síntomas que van desde problemas cognitivos hasta motores, además de afectar la salud en general y acortar la expectativa de vida. Problemas en este grupo de neuronas también han sido vinculados a la aparición de la esquizofrenia en adultos.

            El gen HAR1 se encarga de la formación de una corteza saludable. Otras evidencias sugieren, además, que el gen juega un papel fundamental en la producción de esperma. Por otro lado, el gen no codifica ninguna proteína, dato que lo coloca entre el porcentaje genético mayoritario, muchas veces llamado ADN basura, genes que contienen secuencias reguladoras que se encargan de especificar a los demás lo que tienen que hacer. En general, la ciencia se ha encargado de estudiar los genes que codifican proteínas, que son los bloques constructores de células, pero que sólo forman el 1.5% del genoma. Ahora, la investigación se ha volcado en el estudio del genoma basura, donde han encontrado no sólo lo que nos hace humanos sino los lugares donde yacen las diferencias entre individuos. Indiscutiblemente, estas divergencias entre personas son tan insignificantes como las que nos separan del chimpancé. Y es que estamos enlazados por genes que no han mutado en más de 100 millones de años y que nos conectan a la gallina, al bonobo, a ti y a mí...

martes, 8 de octubre de 2013

Descubren a una mujer que puede ver 99 millones de colores...!!!


           Cualquier persona sin problemas de visión puede distinguir un millón de tonalidades de colores diferentes, pero desde los años 50 se sospecha que existen personas que pueden ver más colores. Por lo que si ya te parece difícil darle un nombre distinto a cada variación de color, vaya lío debe ser para la primera persona que han identificado con una visión tetracromica y que puede distinguir 99 millones de colores más que una persona normal. Nuestra capacidad de ver los colores se debe a que disponemos de tres células receptoras, denominadas conos, que son las encargadas de reaccionar a la presencia de las diferentes longitudes de onda del espectro visible. Por esa razón tenemos una visión tricomática, ya que cada cono reacciona a uno de los tres colores primarios (rojo, verde y azul).

         En el año 1948, el científico holandés HL De Vries mientras estudiaba el daltonismo, descubrió que en los miembros de una misma familia sólo los hombres se veían afectados. Mientras ellos presentaban dos conos normales y uno mutante, el que le hacía confundir los colores, en las mujeres también disponían de ese cono mutante, pero tres conos normales. De Vries teorizó que estas mujeres podrían estar utilizando el cuarto cono para distinguir más colores, pero no avanzó más en sus investigaciones. Hasta que en 1980, los neurocientíficos John Mollon y Gabriele Jordan se volvieron a interesar por ese cuarto cono, y empezaron a investigar si realmente existían mujeres dotadas con este tipo de visión, mas común en aves e insectos. Tras más de 20 años no hubo suerte, y es que aunque encontraron varias mujeres que presentaban cuatro conos no disponían de una prueba eficiente para saber si veían diferente.

          Pero en 2007 y trabajando para la Universidad de Newcastle Jordan desarrolló un nuevo método que le permitió encontrar a la primera mujer con visión tetracromática. En el experimento participaron 25 mujeres que debían observar tres círculos de color que parpadeaban ante sus ojos. Mientras que una persona con visión normal los vería iguales, para una con visión tetracromática uno de ellos debería resaltar. Ya que no estaba formado por un color puro, sino que era una mezcla sutil de luz roja y verde generados al azar por un ordenador. Y así fue, identificado como sujeto cDa29, una mujer del norte de Inglaterra tiene la capacidad de ver muchos millones de colores más que una persona normal. El problema está en que, aunque existan otras mujeres con estas características, no tienen forma de saberlo, ya que ni esta mujer podría describir los matices de los colores que ella percibía, y mucho menos darles nombre.

lunes, 7 de octubre de 2013

¿ Cree usted que los científicos deben abstenerse de estudiar las razas humanas ?


         Erica Check Hayden ha escrito un articulo en Nature que es bastante interesante, pasa revista a cuatro grandes temas en los que suelen temerse las explicaciones que puedan darse desde el punto de vista genético: inteligencia, raza, sexualidad y violencia. Un miedo al fatalismo que arrastramos desde hace siglos y que hoy suele ocultar una deficiente compresión de las explicaciones genéticas y evolutivas. Al fin y al cabo las explicaciones "genéticas" y "ambientales" casi nunca se pueden aislar completamente: el ambiente influye en los genes y los genes lo hacen en el ambiente, como fenotipo extendido segun Dawkins. La autora recuerda las declaraciones de Bruce Lahn, un genetista de la universidad de Chicago que publicó distintos estudios sugiriendo que disintas variedades genéticas relacionadas con la inteligencia habrían evolucionado de forma divergente en África y Europa. Aunque estos resultados no se confirmaron, Lahn experimentó tiempos difíciles y ya no trabaja en la genética de la raza: "Dada la historia sobre la manera en que se ha empleado la raza en este país, tal vez no debería estimularse la investigación porque toca demasiadas fibras sensibles".

          Si se analiza friamente el argumento no deja de ser asombroso para una sociedad abierta en la que discutir sobre la naturaleza de las personas, nos podia llevar a tiempos pasados donde dudar de la santísima trinidad podía llevar a tumultos, discrepar sobre la posición de la tierra y sol en el universo podía acarrear un arresto y los temas teologicos en general, tocaban "fibras sensibles" por lo que no se animaba su investigación, o bien intentaba suprimirse si tenía lugar. Pero el resultado de suprimir las discusiones científicas siempre es el mismo: ignorancia, información deficiente, dogmatismo e incapacidad final para entender la realidad y afrontar adecuadamente los problemas, cualesquiera que sean. Por fortuna una mayoría aún pide libertad de investigación.

jueves, 3 de octubre de 2013

Fallos de seguridad que nos pueden llevar a la muerte.

            El famoso hacker Barnaby Jack fallecido recientemente por causas que aun se desconocen afirmaba ser capaz de sabotear un marcapasos, el sistema de diálisis o la bomba de insulina de una persona para acabar con su vida, aprovechando los fallos de seguridad de dichos aparatos. Jack, director de seguridad de sistemas integrados de la empresa de seguridad informática IOActive,  encontró un modo relativamente fácil de interferir en los aparatos médicos aprovechando los fallos de seguridad de éstos y mediante un software que él mismo desarrolló. Con este software, se puede mandar un impulso eléctrico a una persona con marcapasos en un radio de 15 metros. Además, también ideó un sistema capaz de escanear en busca de bombas de insulina inalámbricas en un radio de 90 metros y poder hackearlas -sin necesidad de conocer el número de identificación de estas- para que den más o menos insulina de la necesaria, con los riesgos que ello conlleva para los pacientes. “Estaba intrigado por el hecho de que estos aparatos vitales para las vidas de muchas personas se comuniquen sin cables y decidí ver si se lo hacían de manera segura o si alguien podría atacarlos remotamente”, contó Jack un mes antes de morir. “Por ejemplo, el modelo de bomba de insulina más popular tiene graves fallos de seguridad”, afirmó. “Informamos a los fabricantes y el fallo será arreglado en la siguiente revisión”.

           Curiosamente, Jack murió precisamente antes de la cita anual de los hacker de todo el mundo en Las Vegas, donde iba a hablar sobre la seguridad y el pirateo en los aparatos médicos. Su repentina muerte ha hecho que se alcen las voces de los amantes de las teorías conspirativas, y no es para menos. ¿Os imagináis poder asesinar, a pocos metros y con un ordenador, a mandatarios y políticos interfiriendo en los aparatos que los mantienen vivos? ¿Verdad que no sería mejor acabar con el tipo que ha desarrollado la idea y retrasar la amenaza mientras se moderniza la seguridad de los aparatos? ¿O no ha sido más que una casualidad? Que cada cual saque sus conclusiones.