lunes, 17 de febrero de 2014

Un libro sobre la " CURIOSIDAD ".

      De la Curiosidad, de eso trata uno de los últimos libros del prolífico Phillip Ball. De por qué sentimos curiosidad, de por qué nos interesa, potencialmente, todoEn Curiosidad, Ball también recorre los hitos de astrónomos, químicos o físicos que, en un mundo donde la curiosidad estaba mal vista a rebufo del pecado original cometido por la  Eva bíblica, optaron por retirar las sombras, preguntarse el por qué de las cosas, sustituir la magia y la sofistería por evidencias. Fueron héroes porque algunos pioneros en la Edad Media pagaron, en ocasiones con la vida, un exceso de curiosidad. Por ejemplo, la historia de Kepler, quien perseverando reveló la estructura de los movimientos de los planetas, alejando a la Tierra del centro del Universo. O la odisea de Galileo, que se enfrentó a la Iglesia tras ver con sus propios ojos, gracias a un modesto telescopio, cómo eran la Luna y algunos planetas. La vida de Robert Hooke nos revelará cómo una persona sin apenas recursos puede convertirse en una persona relevante en la ciencia, usando como único motor su curiosidad innata.

viernes, 7 de febrero de 2014

DESCUBREN RECEPTORES DEL OLOR EN LOS PULMONES.

       La nariz no es el único órgano del cuerpo humano capaz de detectar cosas como por ejemplo el humo de un cigarrillo propagándose por el aire. Se ha descubierto que nuestros pulmones también tienen receptores de olor. A diferencia de los receptores de la nariz, que están ubicados en las membranas de células nerviosas, las de nuestros pulmones están en las membranas de células neuroendocrinas. En vez de enviar impulsos nerviosos a nuestro cerebro para hacer que percibamos de manera consciente el olor del humo del tabaco, los receptores de olor en esas células neuroendocrinas incitan a éstas a liberar hormonas que hacen que las vías respiratorias se estrechen.

      No podemos olvidar que la estructura de nuestro cuerpo es, en bastantes aspectos, la de unos tubos abiertos al exterior, de modo que los mismos conductos que nos permiten respirar o tragar están esencialmente abiertos a cualquier cosa del entorno. Aunque esos conductos están dentro de nuestro cuerpo, a efectos prácticos forman parte de nuestra capa externa, por lo que constantemente sufren agresiones ambientales, y es lógico que la evolución les haya provisto de mecanismos de protección muy contundentes. En otras palabras, las células neuroendocrinas pulmonares, gracias a los citados receptores de olor, actúan como centinelas con la misión de impedir el paso, en la medida de lo posible, a sustancias químicas irritantes o tóxicas.

jueves, 6 de febrero de 2014

LA HISTAMINA EN EL CEREBRO.

      Una rara mutación genética que altera la producción de histamina en el cerebro es una causa de los síntomas típicos del síndrome de Tourette, según los resultados de una investigación reciente. El síndrome de Tourette es un trastorno neurológico caracterizado por tics nerviosos, es decir movimientos o vocalizaciones que se generan de manera repentina, involuntaria y en reiteradas ocasiones. La enfermedad afecta a un porcentaje de alrededor del 1 por ciento de los niños, y a un porcentaje menor de adultos. Los tics comienzan en mitad de la niñez y alcanzan su máxima expresión al comenzar la pubertad. El síndrome de Tourette no es una enfermedad que ponga en peligro la vida del paciente, pero puede limitarle bastante en algunos aspectos, sobre todo los sociales. La histamina a menudo está implicada en las alergias, pero además desempeña un papel importante como molécula de señalización en el cerebro. Esta función de la histamina explica por qué algunos medicamentos que actúan sobre la histamina para tratar alergias hacen que las personas sientan somnolencia.